Lost 4×12, reseña de “There’s No Place Like Home – Part 1”

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Review libre de spoilers posteriores al 4×12

Qué maravilla. Qué hermosura. Qué grandiosa. No hay adjetivos suficiantes en el diccionario para definir a esta serie, todo lo que se pueda llegar a decir es poco. Qué final del capítulo. Qué principio. Qué todo.

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Muchas veces estoy con amigos que no ven la serie y me dicen: “no sé cómo puedes ver eso porque a mí me aburre”. No puedo sino compadecerme y resignarme a comprender que piensan eso porque nunca han visto la serie desde sus comienzos. Pero para mí, y para todo el que ve la serie, Lost es la mejor serie dramática de la historia de la televisión. Pero vayamos al capítulo, que si estáis leyendo esto es porque esperáis mi particular review.

La verdad, tengo que reconocer, es que sí hay algo que no me gusta de Lost. El “Previously on Lost“. Señores de la ABC, nosotros estudiamos la serie. No hace falta que nos cuenten lo que pasó en el capítulo anterior porque seguramente teníamos tanta ansia de Lost que el anterior nos lo sabemos de memoria. No obstante, esta vez os doy mi perdón ya que teníamos que tomarnos unos segundos de relajación delante de la pantalla para poder disfrutar lo que se avecinaba.

Un avión. Yo pensé que podría ser el Oceanic 815 justo en el momento que se iba a partirse en dos. Pero el piloto (que muere en el capítulo piloto, claro) no era negro. Bueno, pienso, lo mismo era el copiloto. Pero el copiloto aparece en pantalla y no es el que vimos. Bueno, pero aquel piloto del principio de los tiempos tenía gonorrea en House y después luchaba por la paz mundial en Heroes, así que…

Nada. Que no es el Oceanic 815. De hecho, creo que escuché a Carlton Cuse decirme: ¡Qué no! Y cualquiera osa contradecir al señor Cuse, que tantas alegrías (y tristezas) nos ha dado. Otro día hablaré de cómo debe ser el trabajo de estos tíos.

El copiloto lleva una pata de conejo para que le dé suerte. Con la carga que llevamos, mal rollo, dice. Bien, acabo de comprender lo que todos vosotros habíais visto desde el principio. Es el avión que está llevando a los Oceanic 6 a casa.

En la parte de atrás vemos a Jack, Hurley, Sayid, Sun y Kate con Aaron. Están llegando a casa. En realidad a Honolulú (si habéis visto ‘El Gran Lebowski’ hay una frase sobre Honolulú la mar de graciosa). Habrá familiares. Habrá prensa. Habrá coches, edificios, gente. Ya están en casa. Jack dice que hablarán con la prensa y a los suyos les dice que tienen todo estudiado sobre qué decir. Y si nos rayamos, no contestamos y pensarán que estamos en shock. “Lo estamos”, dice Sun, refiriéndose a todos los lostmaniacos del globo terráqueo, supongo.

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Y entonces aparece. ¿Quién? ¿Benjamin Linus? ¿Charles Widmore? ¿Mr. Paik? No, no y no. Bueno, Mr Paik sí, pero no. Aparece Michael Giachinno, el hacedor de la banda sonora de perdidos, acompañando a los Oceanic 6 en su regreso a la sociedad. Qué momentazo. No digo que es el momento más grande de la historia de la televisión porque mentiría, pero, qué narices, esta serie emociona más que cualquier otra. Es como Kill Bill, que era tan larga que tuvieron que hacer dos películas. Pues esto igual, era una película tan larga que tuvieron que hacer 120 partes.

Hurley se reencuentra con su interesado padre (el del Titty Twister de ‘Abierto hasta el Amanecer’) y con su madre. Sun con sus padres. Jack con su madre (que sólo habíamos visto en el capítulo 5 de la serie durante dos minutos) y Sayid y Kate con nadie. Qué bueno el momento Hurley de: “Mira mamá, este es Sayid, arregló el transceptor y una radio y perdió un barco y estuvo en el carguero y, y, y…”. Kate me dio mucha pena porque nadie la hizo caso. Y encima tenía un niño.

Ya fuera del flashforward Daniel Faraday llama al helicóptero desde el teléfono que Frank Lappidus para ver si están Sayid y Desmond con él, pero no estaban. Oyeron a Lappidus y los mercenarios decir que iban para La Orquídea, otra estación Dharma (yo no sé cómo pudieron tardar tanto en descubrir la primera si luego hay millones de estaciones) y Jack le dice a Kate que coja sus cosas que se van de aventura, ante el intento infructuoso de Juliett que no quería que a Jack se le soltaran los puntos. Qué maja es Juliett.

Daniel Faraday busca en su agenda, que es como la wikipedia, tiene de todo, algo relacionado con La Orquídea. Y lo encuentra. El logo de la estación pintado a mano. Y le dice a Charotte que tienen que salir de la isla ya mismo. Y yo pienso: ¿no pudo saberlo antes de ver el logo? ¿Qué tendrá ese logo?

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A mitad de camino por la selva, una selva que conocen mejor que nosotros el pasillo de nuestra casa, Jack comienza a sangrar por la herida y miente a Kate diciendo que sólo está supurando. Se le da bien eso de mentir, como veremos al poco tiempo en la rueda de prensa que los losties dan a… la prensa. Pero antes somos espectadores del reencuentro con Sawyer, que pasaba con Miles y con el pequeño Aaron en sus brazos. Los del carguero vienen a matar a todos, tal y como dijo Locke, dice Sawyer. Toma guantazo a Jack. De paso le dice que no van a salir de la isla y que parece un disco rayado. Sawyer es genial. Luego, ante la cabezonería de Jack, decide acompañarlo a lo Charles Bronson y Kate se queda con Aaron y Miles.

Este es un punto muy importante en la serie. Sawyer y Jack solos, el todo por el todo. Los enemigos del triángulo amoroso ayudándose para salvar a sus amigos (y a sí mismos). ¿A nadie le ha recordado a Goku y Vegeta cuando luchaban juntos? Pues a mí sí.

De vuelta al flashforward (esta vez no hago review separado sino que sigo el ritmo del episodio), los losties asisten a la rueda de prensa, donde una representante de Oceanic cuenta una milonga sobre que el accidente tuvo lugar al sur de Indonesia y los supervivientes se las arreglaron para llegar a Membata, una isla al sur de Sumba, basándose en el lugar donde se encontraron los restos del avión, suponemos los restos falsos, ¿no?

Después dan la palabra a los periodistas y, cómo no, el primer en responder es Jack, pero es una pregunta sin mucha sustancia, así que la obviamos. Hurley no quiere su dinero ganado por la lotería. Sun afirma que su marido murió antes del accidente. Kate dice que dio a luz en la isla y un periodista le achaca una pregunta incómoda. La mentira de Kate no se sostiene por ningún lado, pero vistos los demás flashforward de la temporada, que Kate sea la madre de Aaron es lo más normal del mundo.

Poco después asistimos al reencuentro de Sayid con Nadia. ¿Le contará Sayid lo de Shannon? Este amor que se traen estos dos es un poco raro porque realmente se conocen de pocos días y apenas hablaron, puesto que Nadia estaba prisionera. Pero qué bonito es.

En la isla, Sayid llega con el bote a la playa dispuesto a ir llevando a los supervivientes de seis en seis al carguero antes de que vuelva el malo malísimo Martin Keamy, pero visto que Jack y Sawyer se han ido a buscar a los malos malísimos del helicóptero, Sayid se ve obligado a volver con Kate para seguir su rastro. Me imagino a Sayid pensando: “Madre mía… ¿por qué no seré yo el líder de esta gente si soy el que más sabe?”. Faraday se hace cargo de la balsa en la que lleva a seis personas al carguero, entre ellos Jin, Sun, Aaron y una extra que lleva saliendo desde la primera temporada.

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¡Queremos un flashback de esa lostie!

El trío lalalá formado por Hurley, Ben y Locke prosiguen su viaje a La Orquídea para mover la isla. ¿Por qué no lo hiciste antes de que llegaran?, pregunta Hurley, que se las sabe todas. Porque es muy chungo hacerlo y hay que esperar a que sea el último recurso para que la serie tenga miga, responde Benjamin Linus. Benjamin tiene escondido una caja metálica con galletas, prismáticos y un espejo en su interior. Las galletas para Hurley, el espejo para Benjamin, que lo usa para comunicarse con gente colina arriba, y los prismáticos para que Locke pueda preguntar a gusto qué narices está haciendo, cosa que no sabremos porque, si no es de la incumbencia de Locke, tampoco lo es de la nuestra.

Flashforward. Sun va a ver a su padre a la empresa y le dice las cuatro cosas que más deseaba en el mundo. Que es uno de los culpables de la muerte de su marido por hacerle la vida imposible (¿quién será el otro? Hay gente que dice que Jack, pero no me convence) y que ha comprado miles de millones de acciones de la empresa Paik para poder tomar decisiones. Toma ya.

Hurley llega a su mansión y no hay nadie. Empieza a escuchar susurros, pero no pasa nada, sólo es una fiesta de cumpleaños. Además, sus lostiefriends están invitados. Buenísimo el: “bonita elección del tema”, “sí, mi madre no lo pilla tío”. Pero luego los guionistas nos brindan uno de los misterios que nos ha perseguido desde la primera temproada: los números. Qué grande volvernos a encontrar con ellos.

La primera remesa de supervivientes ya llega al carguero. Jin y Sun vuelven a encontrarse con Michael (no hemos visto en la isla que supieran que mató a Ana Lulú y a Libby, pero es de suponer que se lo contaron en una noche aburrida, esas que acaban el capítulo con música agradable). Desmond y el comandante del barco fijan rumbo y van hacia la isla, pero hay interferencias y el radar no funciona. Algo está emitiendo desde el barco y no es otra cosa que un montón de C4 que conviven con el motor y que seguramente esté en concordancia con el pulso de Martin Keamy vía aparatito que lleva en el antebrazo. Vaya gracia cómo se lo carguen. Sabemos que Jin tiene que morir (quedarse en la isla es poco probable porque Sun no parece querer volver), Michael podría redimirse sacrificándose, pero como maten a Desmond a mí me da algo.

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Sawyer y Jack encuentran el helicóptero, donde Frank Lappidus está esposado. Irónicamente, Jack tenía razón y Frank mandó el teléfono satélite para que les encontrara. Todos supusimos lo contrario en un principio, no me lo neguéis. Pero como Hurley está con Ben y los malos malísimos mercenarios piensan suicidar a todo el que se les cruce por el camino, Sawyer y Jack siguen su aventura isleña para poner orden en este jaleo.

Flashforward. En la última escena del flashforward Jack da un discurso en el funeral de su padre. Esto no tiene mucho misterio. Lo siguiente tampoco tiene misterio pero es dignísimo de comentar. La madre de Claire confiesa a Jack que su hermanastra iba en el avión. Genial el shock en el que se queda Jack al saber que Claire era su hermanastra y Aaron su sobrino.

Y llegamos al soberano final del capítulo que deja todo preparado para una finale que promete emociones fuertes. Sayid y Kate son ¿capturados? por Richard (qué majete) y Los Otros que por fin volvemos a verles como cuando nos daban miedo, sin hacer ruido y vestidos con ropas raídas. Seguro que a todos os ha hecho ilusión esa imagen. Benjamin Linus se descubre y se entrega a los mercenarios, dejando a Locke la responsabilidad de bajar a La Orquídea y mover la isla. En ese momento aparece…

¡Michael Giachinno!

Otra nueva escena sublime en la que nos muestran todos los frentes abiertos para la finale. En todas y cada una de ellas hubo más de dos frentes abiertos, pero la de esta temporada ya es demencial, en el buen sentido de la palabra.

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Los Otros + Kate + Sayid, portando armas para la lucha sin cuartel que nos tienen preparada contra los mercenarios en pos de defender la isla.

Los del carguero, que en caso de morir Keamy, tienen un oscuro futuro.

Jack + Sawyer, su entrada en escena promete ser brutal.

Locke + Hurley, que tienen la misión de mover la isla.

Los mercenarios, que tienen a Ben de prisionero (lo que le gusta a este tío ser prisionero)

La gran batalla, dentro de dos semanas.

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4 respuestas a “Lost 4×12, reseña de “There’s No Place Like Home – Part 1””

  1. Daniel dice:

    Muy buen review, bastante conciso para dejar claro qué es lo que tenemos y empezar a mordernos las uñas pensando en lo que viene. 2 semanas…es demasiado, no puedo esperar!!.

  2. yo dice:

    se ve q no eres un fan d lost, porq si asi fuera, recordarias q sayid y nadia se conocian desde pekeños, y tiempo despues se encuentran cuando nadia es prisionera.

    espero q corrijas ese pekeño gran error

  3. maria dice:

    qe tal