Lost 4×09. The Shape of things to come


Seis semanas. Seis semanas. Seis semanas. Esto era lo que oía en mi cabeza mientras esperaba a poder ver el capítulo. Una persona que menor fuerza de voluntad se habría dado a la oxicodona para aguantar mejor las ansias de ‘Lost’. Y digo oxicodona, porque ya que te tienes que enganchar a algo, que sea algo lostiano.


Pero yo no. Yo tuve fuerza de voluntad y aguanté como una valiente. En un abril repleto de exámenes universitarios conseguí evadirme de la cuarta temporada para comentar la primera con un recién nacido fan de ‘Lost’. Hasta la última semana. La inminente vuelta de la que muchos consideramos la mejor serie de todos los tiempos hacía mella en mi entereza física y mental. Todo el mundo coincidía en que los cinco capítulos que nos quedan de temporada iban a ser brutales, más frenéticos incluso que los de la tercera temporada. Y la expectativas, una vez más, han sido superadas con creces.

Algo está cambiando en ‘Lost’. Y nos encanta. Pocas veces nos resuelven una incógnita al capítulo siguiente. Esta vez sí. Los asesinos de Karl y seguramente de Danielle Russeau eran del barco de Charles Widmore, y eran más malos que belcebú. Pero empecemos por el principio de los tiempos. Por esa Kate Austen que nos tiene loquitos y que como los guionistas nos conocen nos han puesto los dientes largos. Por ese Jack saludándola con cara de… Jack, justo antes de decir al mundo que se está enganchando ya a medicamentos autorrecetados y justo antes de recoger del agua al médico (bueno, este sí que merece el calificativo de «matasanos») porque el pobre de Bernard no podía el solo. Aquí me he quedado pensando en por qué Bernard no le cogió. Qué tío, no se quería mojar. El caso es que el médico estaba hecho una pena, cosido y recosido, como si alguien hubiera practicado un frankestein con él.

Alex, meanwhile, era obligada a apagar la valla de seguridad, dejando vía libre a los malvados mercenarios para capturar a Benjamin Linus. Pero el personaje anteriormente conocido como Henry Gale tiene todo bajo control y los losties reciben una llamada: «Código 14-J». Cada uno coje un arma y se preparan para la llegada de los mercenarios. Sawyer, que como todos sabemos al final es un pedazo de pan, se queda fuera para recoger a Claire.


Comienza el tiroteo y los guionistas nos saludan. Me explico. «Lo que Carlton os da, Carlton es lo quita», pareció decir. Tres extras muertos en diez segundos. Más de uno os habréis reído, malvados. Y Sawyer, que para rodar esa escena habrá tenido que ver ‘Salvar al Soldado Ryan’ unas veinte veces (sólo el desembarco), evita todas las balas (porque claro, en un tiroteo, un hombre normal de EEUU se desenvuelve bastante bien, como todos sabemos) para justo al llegar a la tienda de Claire ver como un misil la ha volado.

Ahivá. Han matado a Claire. Y todos nos hemos quedado con cara de «ahivá. Han matado a Claire. Entonces Hurley volverá a la playa con Aaron y se lo quedará Kate. Ya está resuelto ese misterio». Ayyyy, qué sobrados vamos a veces. ¿Cómo va a morir Claire así como así? ¿Acaso murió Sawyer cuando Picket le apuntaba? ¿Acaso murieron Sayid, Jin y Bernard en la finale de la tercera? ¿Acaso murió Charlie cuando le dejaron colgado de unas ramas?

No. Claire está bien. Aturdida un poco (se le ha venido una casa encima), pero nada más. Pregunta por Charlie (¡qué maja! ¿Maja? ¡Si al día siguiente ya estaba bromeando con Sawyer!). Bueno, da igual, dejemos esto así. Pasemos antes a comentar el flashforward del capítulo de hoy.


Centrado en (redoble de tambores)… ¡Benjamin Linus! El personaje anteriormente conocido como Henry Gale aparece en mitad del Sahara sin saber muy bien qué hace ahí y vomitando lo desayunado (que es poco). Se las apaña para cepillarse a dos árabes de estos que a veces hay por el desierto y portan AK-47s. Lo normal. Benjamin se las apaña para matarlos y se va con el caballo de uno (cómo le gusta a este chico la vara extensible esa). Benjamin Linus aka Dean Moriarty no sabe ni en qué año está, pero si sabe ver la televisión. Y en la caja tonta ve a un antiguo conocido, Sayid Jarrah, torturador, que ha perdido a su esposa Nadia.

Benjamin irrumpe en su entierro para decirle a Sayid que el hombre que la mató trabaja para Charles Widmore. Le ofrece venganza. Y Sayid cumple. Le han quitado la vida y Benjamin consigue lo que quiere: tener a Sayid de sicario. Respuesta obtenida. Ya sabemos porque Sayid trabajará para Ben. ¿Y cómo salió Benjamin de la isla? Gracias al barco de Desmond.

 Ahora vamos a comentar lo que pasó en la playa, que es poco, para luego poder centrarnos en lo que realmente mola del capítulo. Faraday se las apaña para comunicarse con el barco vía código morse. ¿Qué le ha pasado al médico? La respuesta es inmediata. No le dicen lo que le ha pasado al doctor, pero sus amigos volverán por la mañana en helicóptero. Faraday, mentirosín, que Bernard te ha pillado. Realmente dijeron que al médico no le había pasado nada. Esta gente no tiene intención de sacarlos de la isla para nada (eso lo sabíamos nosotros, pero no Jack con su cara de… Jack).

Se acabó el tiroteo en el campamento Other. Sawyer entra con Claire a la casa franca y Miles también llega para darle un walkie-talkie a Benjamin Linus. El mercenario más malo de todos tiene a su hija, Alex, y amenaza con matarla si Benjamin no se entrega. Llorando, Alex implora a Ben que se entregue para salvarse. Lo tengo controlado, dice Benjamin. Dice al malvado mercenario (del que Benjamin conoce todo) que no es su hija, que se lo robó a una chiflada, que no se va a entregar y que no significa nada para ella.

Mira los guionistas, otra vez nos quieren tomar por tontos. Si no la va a matar. Pam. Silencio.


Alex ha muerto. Benjamin está en estado de shock (nunca le habíamos visto así). Ha cambiado las reglas, acierta a decir. ¿De qué habla? No lo sabemos (aunque nos podemos hacer una idea). Ben, entre el desconcierto general, baja al cuarto secreto que tiene en su casa, donde tiene otro cuarto secreto dentro del cuarto secreto (como las muñecas rusas). Después sube y dice a todo el mundo que vaya corriendo a los árboles en cuanto dé la orden. La casa tiembla. Algo está pasando.

¡El humo negro hace una aparición estelar! Llega como un obús. ¿Has llamado tú a esa cosa?, pregunta Hurley. Claro que sí, pensamos nosotros. El humo negro arrasa con los mercenarios y los losties se van a los árboles. Ahora voy, dice Benjamin, tengo que despedirme de mi hija. Y todos nos compadecemos de Benjamin viéndole llorar la muerte de su hija.

Benjamin y Locke quieren ir a ver a Jacob. Sawyer estalla y dice que se va a la playa con Claire, Aaron, Miles (que se apunta a un bombardeo) y Hurley. Pero Hurley se queda, le necesitan para encontrar la cabaña de Jacob. Así que aun no sabemos como Hurley salió de la isla.

 Y llegamos otro de los momentos cumbres del capítulo. En el flashforward, Benjamin Linus irrumpe en la habitación de hotel de Charles Widmore.

– ¿Vas a matarme?
– Ambos sabemos que no puedo (no sabemos por qué). Tú mataste a mi hija.
– Tú la mataste, Benjamin. Y la isla es mía, que te quede claro. ¿Para qué has venido?
– Para decirte que voy a matar a tu hija. Penélope. Te arrepentirás de haber cambiado las reglas.
– Nunca la encontrarás.
– Ni tú la isla.

¡A Penny no! Benjamin, nunca podrás volver a ser el mismo si matas a Penny Widmore. Penny y Desmond merecen estar juntos forever and ever.

PS: Australia es la clave del juego, dice Hurley jugando al Risk. ¿Pista de los guionistas?

Originally posted 2008-04-26 10:13:07.

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Un Comentario en “Lost 4×09. The Shape of things to come”

  1. Neldoreth dice:

    Australia es realmente la clave del Risk… a mi me pareció un guiño a ese juego.